domingo, 20 de julio de 2008

Escalopines


Aquel día tocaba comer escalopines. Los hizo Torrentini y los hizo bien. Al menos se dejaban comer.Sobraron algunos y decidimos ir de excursión al día siguiente. Por gastar los escalopines. Fue una excursión agradable. Mi novia me dejó y rompió las fotos en las que salíamos ambos, también salía más gente. Incluso rompió las fotos de los demás.¡Que perseverancia!. Luego llovió. Yo llevaba unas sandalias regalo de mi exnovia. Casi me mato.Torrentini,tan sagaz como siempre, nos llevó de vuelta en su BMW antes de que hubiera que lamentar desgracias personales. Qué majo.Y que buen cocinero. Mi novia(ex) se quedó con él. Yo me fui a coger el autobús. Por el camino me comí los escalopines. Estaban duros y salados y goteaban. Yo también goteaba. Cuando llegué a la parada estornudé . No tenía dinero, seguí andando a mi casa. 5 km. Me acosté sin cenar. Al día siguiente mi madre me hizo escalopines.

1 comentario:

STU dijo...

Bellas historias de escalopines, siendo ahora piezas tan olvidadas..
Goteaban -dices- como gotean las cañerías al pensar que la presión las puede.

Torrentini según la leyenda abandonó su máquina en Madrid, al libre albedrío de maleantes y desordenados. Nunca más se supo del BMW, y son pocas las fotos que se conservan.

Uno de los últimos que subieron como copiloto afirma que en el salpicadero lucía una foto de Cuencation con su lapidaria frase "Si pareciera y no fuera..."

Y parece que alguien apostó su fortuna pujando por ella en una subasta de un país lejano.