Atardecía. Sabiamos que no había vuelta atrás. Ni cruzariamos el estrecho de nuevo, ni regresariamos en viaje de novios, ni volveriamos siquiera de paso. Era la última vez que coincidiamos, sabiamos que nuestras vidas se desarrollarían de forma desigual y que dificilmente tendrían un sentido. Dejamos perderse el último crepúsculo mientras el mar nos rodeaba por completo. Al anochecer ya estábamos recordando cosas como si hiciera muchísimo tiempo que nos habían pasado, lo mismo que hacemos ahora. Era el último adios. Ahora lo compartimos con Jeff Buckley, "in memorian".
Sobre Osvaldo Guariglia (1938-2016)
Hace 10 años
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